Fuego

black tabby at beside string lights
Photo by Martin Katler

Fue incubando la bronca así como una enfermedad que comienza de a poco, primero un resfrío, un poco de mocos y luego, los pulmones tomados por la neumonía. El caso es que, a medida que transcurrían los años, el desgano que le producían las fiestas fue dejando paso a un enojo que, alimentado con discusiones acerca de dónde la pasamos y con quién, se transformó en ira desbocada. Poco antes de medianoche, mientras todos se encontraban en el jardín dispuestos a disfrutar de los fuegos artificiales, la emprendió contra el árbol y sus adornos al grito de «¡abajo los símbolos!». Ya calmo, drenado el pus que lo incendiaba , evitó la vergüenza del desastre culpando al gato.

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